Son muchos los edificios que se conservan en Barcelona como fiel reflejo del esplendor del modernismo que vivió la Ciudad Condal con la expansión del Eixample, pero si debemos poner el acento en una calle en concreto, debemos escoger el Paseo de Gracia. Y la mejor forma de entender su importancia histórica y arquitectónica es haciendo un repaso a las principales joyas de esta avenida.

Un poco de historia y edificios singulares:

Hasta el año 1827, el Paseo de Gracia era conocido como el Camino de Jesús y conectaba la ciudad de Barcelona con la villa de Gracia. Poco a poco, las viviendas unifamiliares con jardines y los salones de baile que reinaban en esta calle dieron paso a la burguesía y a sus proyectos arquitectónicos, siempre de mano de los arquitectos más famosos del momento. En 1888, con la Exposición Universal, ya podemos disfrutar del Paseo de Gracia en pleno esplendor modernista.

Algunos de los edificios más reseñables son los siguientes:

  • Paseo de Gracia, nº21: Edificio monumentalista de la Unión y el Fénix. Construida durante los años 1927 y 1931 por Eusebi Puig y Frederic Marés.
  • Paseo de Gracia, nº 75: La Casa Enric Batlló, que hoy es el Hotel Condes de Barcelona, fue construido entre 1895 y 1896 y destaca por la combinación de ladrillo visto, piedra, cerámica y hierro forjado en la misma fachada.
  • Paseo de Gracia, nº 107: El Palau Robert y sus jardines son obra del arquitecto francés Henry Grandpierre.
  • Paseo de Gracia, nº 113: La Casa Bonaventura Ferrer, aunque parece ocupar un segunda lugar por estar más alejada que el resto, es una obra de arte del arquitecto Pere Falqués i Urpi donde detaca la fachada de tres cuerpos con escultura labrada en piedra.

Especial mención merece el conjunto de edificios modernistas conocido como Manzana de la Discordia. Comprendidas entre Consell de Cent y Aaragón conviven algunas de las mejores obras de los mejores arquitectos de la época: la Casa Lleo Morera (Lluis Domènech i Montaner), la Casa Amarller (Puig i Cadafalch) y la Casa Barlló (Antoni Gaudí).

La Pedrera: joya modernista del Paseo de Gracia

La Casa Milá (también conocida como La Pedrera) es una de las edificaciones más singulares del Paseo de Gracia. Es obra de Antoni Gaudí y fue construida durante los años 1906 y 1910. Es la última obra que el arquitecto de Reus pudo terminar en vida y pertenece a su etapa naturalista, por lo que es considerada por muchos como su obra más madura y fiel reflejo de su plenitud artística. Actualmente, recibe la visita de más de 20 millones de visitar al año y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984.

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La Pedrera combina a la perfección un estilo clásico y barroco con elementos desprovistos de rigidez racionalista, donde destacan motivos vegetales y una clara predilección por las líneas planas y geométricas, como puede apreciarse tanto en las barandillas de los balcones como en los tiradores de las puertas. Todos estos elementos, tanto exteriores como interiores, aún pueden apreciarse hoy en día en perfecto estado de conservación y prueba de ellos es el techo ondulado que evoca a las olas del mar en el Cafè de la Pedrera.

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Nuestra sala, situada en la entreplanta de la Casa Milà, continua con el propósito gastronómico que hace más de cien años ya desempeñó en esta misma sala la Pensión Hispanoamericana. En el café de la Pedrera tomamos el relevo de los cafés de Barcelona que en los siglos XVIII y XIX reunían a la burguesía de la Ciudad Condal.

Si buscas un restaurante modernista y un lugar único donde disfrutar de la arquitectura de Gaudí, de su patrimonio y de la cultura gastronómica de Barcelona, no dudes en visitarnos y en ponerte en contacto con nosotros.